Motorola RAZR V3 (2004)

Este es un teléfono que yo nunca tuve. El que van a ver aquí era de mi hermano, al cual tengo que agradecer que me lo haya dado para mi «colección». De hecho me ha dado dos, y los dos con su funda de piel original, lo que ha hecho que se hayan mantenido en tan buen estado como se puede ver.

De los dos, uno tenía la batería muerta y el volumen del sonido es muy bajo. No he conseguido arreglar lo del sonido pero, si que le he comprado una batería nueva, en Amazon por 19,99. Puede verse como un precio algo caro pero, he elegido una batería original en lugar de una chinada. Todo esto por razones puramente sentimetales, claro.

Desconozco si el resto de Motorolas tenía esta ventaja pero, este teléfono no necesita un cargador específico pues, su puerto de carga es «Mini USB», lo que facilitaba muchísimo hacerse con otro si el original se perdía o se estropeaba. También provoca una gran sonrisa a los friquis que , como yo, se empeñan en darles uso. Te haces con el móvil por 4 duros en algún mercachuflo o en Wallapop y seguro que en casa tienes un cable mini USB para cargarlo. Como te guste algún sony Ericsson, como a mi me gusta el W380, date por jodido como no tengas el cargador original.

Esa pantalla exterior fue algo nuevo en un móvil. No hacía falta abrirlo para saber quien te llamaba, así que decidías si abrirlo y descolgar automáticamente o lo silencias y punto. Quizás si que había que tenerla en cuenta a la hora de guardar el móvil en el bolsillo para que monedas o llaves no acabaran por rayar la pantalla y el aluminio, lo cual a mi me hubiera exasperado constantemente.

Este es un teléfono que siempre me ha parecido muy bonito. Todo metálico, hasta el teclado, y muy muy delgadito, teniendo en cuenta el grosor de los móviles de la época. Además de tener un tacto muy agradecido.

A pesar de la funda, es un teléfono que es muy cómodo de llevar. Si. Ya lo se. Siempre digo lo mismo pero, es que en comparación con el Samsung S20 Ultra, cualquier teléfono móvil de esa época es exponencialmente más cómodo de llevar que los actuales.

Si cerrado ya es un aparato muy agradable a la vista, al abrirlo es para volverse loco. Todo integrado al aluminio, esa «barbilla» donde se apoya la parte superior cuando está cerrada o la iluminación del teclado. Un teclado de un tamaño más que razonable para todo tipo de dedos (no pongan esa cara que se de lo que hablo). Además, abierto, dividimos el grosor por la mitad y casi doblamos su longitud haciéndolo muy cómodo de llevar a la oreja.

Y, por si fuera poco, es un teléfono muy ligero.

Sobre lo que decía de la diferencia con un móvil actual. No se crean que hay mucha diferencia en los grosores, aunque en la foto no puede apreciarse demasiado bien pero, se intuye perfectamente.

Aunque la cámara integrada ya era algo habitual en los móviles, hemos de recordar que estaban en pañales todavía. Recuerden que el Nokia 6600, un año antes del lanzamiento de este Motorola, ya disponía de ella. Si van al reportaje que le hice, podrán comprobar que el asunto estaba aún muy verde. Pero, se apañaba.

En este caso no veremos demasiada mejoría entre ambos teléfonos. Este Motorola RAZR V3 calzaba una cámara de 1,3 Mpx, con la cual no se podían hacer milagros pero, como el Nokia, se defendía. Eran fotos de «urgencia», primeros planos de personas o selfies para verse en las pantallas de los teléfonos, sin mayores pretensiones. Evidentemente, cuando la metemos en un ordenador y pretendemos verlas en los monitores, nos echamos las manos a la cabeza, más aún si no somos capaces de integrarlas en su contexto cronológico y las comparamos con las que hacen hoy los móviles actuales.

Veamos unas muestras de lo que daba de sí la cámara del móvil.

Eso que se intuye al fondo es el Castillo de Calafell. Si que se ve muy oscura pero, en la configuración de la cámara encontré un control de exposición desde -5 a +5 (si no recuerdo mal) para que le demos la exposición que creamos necesaria. Está claro que, en este caso, debería haberle dado un +2 o un +3 pero, lo importante de esto es que, la cámara de este teléfono, tenemos la opción de jugar con la exposición.

Como decía antes, en las distancias más cortas, los resultados son algo mejores. Además, les recuerdo que están viendo las fotografías en un tamaño 30 veces mayor que como se ven en la pantalla del móvil y eso afecta muchísimo a su definición. En el móvil, ni tan mal. Siempre teniendo en cuenta que hablamos del año 2004.

Bueno pues, como en el cado de los otros que ya he mostrado, le cargué la batería y lo he tenido en uso habitual. Elegí la batería de la época, en lugar de la que había comprado en Amazon, para probar que tal ha llevado el paso del tiempo y me ha sorprendido mucho.

Ya sabía que no me iba a durar los más de 4 días que me duró la del Nokia 6600 pues, es una batería más modesta de carga y tamaño pero, ni tan mal.

El tiempo empieza a contar el 22 de febrero de 2024 a las 7 de la mañana. Al día siguiente le casco una sesión de una 20 fotografías y las transmito mediante bluethoot a mi móvil «listo» para pasarlas al correo electrónico y tenerlas disponibles para esta entrada en la web. Además, acabo de afinar la configuración del teléfono (conexiones, cámara, llamada, modos, temas, agenda…). La última vez que el teléfono lo he visto en marcha fue el día 25 de febrero de 2024, a las 0:07h, tras 65 horas de funcionamiento. El mismo día 25, a las 8:22 de la mañana me lo encuentro «muerto». Como no se a que hora ha tenido lugar el deceso y han pasado 8 horas desde la última vez que se le vio con vida, voy a darle 4 horas (la mitad) para sumarlas a las 65 horas de medianoche y, oficialmente, declaro que su vida ha durado 69 horas ininterrumpidas. Lo que viene siendo 2 días y 21 horas. Casi tres días. ¡Ojalá mi Samsung S20 durara lo mismo!

Como decía, no son los más de 4 días del Nokia 6600 pero, bien vale esa merma de autonomía a cambio del diseño y belleza del terminal. Los 2000 fueron años muy intensos en el diseño de los móviles, y a veces nos sorprendían con este tipo de aparatejos bonitos que, aún hoy, provocan alguna sonrisa a quien nos ve con él en uso. Según he leído, al documentarme sobre este modelo, Motorola sacaba unos 50 modelos de móvil al año. Por no mencionar el cachondeo que provoca solicitar la carta física en un restaurante, en el que te plantan en la mesa un cubo de madera con un código QR para poder elegir los platos. Cuando van a recordarte que tienes ese código en la mesa y tu vas poniendo el Motorola V3 al lado, se les corta lo que te van a decir y se van a buscar la carta física con una risilla por debajo de la nariz (siempre me gustó esta frase de mi abuela). Luego el que se rie soy yo, cuando todos esos modernillos que me acompañan en la mesa, sin levantar el hocico de su móvil intentando elegir lo que comer, me dicen: «cuando termines me la dejas, por favor».

Por cierto, Motorola esperaba vender unas 150.000 unidades de este teléfono pero, se equivocaron de lado a lado con sus expectativas. Se vendieron más de 130.000.000 de unidades. ¡Casi «na»!

Volvamos a Nokia, un año más tarde. En 2005 Nokia saca al mercado el Nokia N70 pero, esto ya es otra historia. Un saludo y mucha gracias.

Sergi
Author: Sergi

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