Inter Hemisfon TRP-408 (1973)

Esta vez, el moro, sabía que se traía entre manos. Como ya he cometado en varias ocasiones, me gusta frecuentar esos «mercachuflos» donde a los paradistas les basta con una lona en el suelo para sacar, casi a paletadas, lo que han ido apilando en su furgoneta durante la semana. Hay de todo, casi siempre suele ser un mar de mierda pero, hay ocasiones en que una de esas mierdas destaca sobre el resto y nos atrae. Ya sea porque reconocemos su silueta, las formas, los colores o porque se asemeja a algo que guardamos en el subconsciente.

Sin embargo, esta vez, no fue así y no entiendo como nadie lo vió durante las primeras dos horas de mercadillo en las que yo no estuve. Pero, vamos al turrón.

Estaba en primerísima vista, en la mesa de una parada de que hacía esquina entre dos pasollos perpendiculares, con lo que al, pasar y girar, lo tenías en los morros en todo el recorrido de los 90º del giro.

En esa primera vuelta, suelo hacer dos o tres vueltas y marcho pues, lo que no se ha visto en ese tiempo ya no existe, sorprendido por encontrar semejante objeto, pregunté el precio y el moro me pidió 40 pavos. Le di las gracias, lo volví a depositar en su sitio y marché. Marché con el run-run y seguí el circuito que suelo hacer rutinariamente. En la diagonal del artículo, en otra parada, le compré a ese otro moro otro trasto. Un cargador de baterías de los años 70-80 profesional de taller. Igual también lo mostraré algún día.

Bueno, el caso es que me paré un momento para mirar en Wallapop por cuanto vendían ese artículo que volví a dejar en la mesa o, mejor dicho, cuanto pedían por él y el abanico de precios estaba entre 50 y 130 euros. Eso daba una media de unos 75 euros. Otra cosa es el estado en la que se encuentren y que la gente pague estas cantidades.

En la segunda vuelta vi que seguía en su sitio, tal como yo lo había dejado. Esto significaba que nadie más se había interesado por ello durante los últimos 10 o 15 minutos. Dejarlo de una forma determinada para saber si alguién más lo ha cogido para mirarlo, es un pequeño truco que uso para tener esa información presente a la hora de negociar el precio. Es que son muchos años ya.

Seguía tal como yo lo había dejado. Lo volví a coger, esto es muy importante para que nadie más tenga acceso a él durante la necociación, y le ofrecí al paradista 20 euros. Él bajó su límite a 30 euros alegando que en La Red su precio era de 150 euros. Siempre me ha hecho gracia que este tipo de gente no se le ocurra pensar que cuando preguntamos por algo que venden ya hemos hecho los deberes o que ya sabemos lo que estamos intentado comprar. Le contraoferté con 25 euros argumentando aquello tan manido de partir la diferencia pero, no tragó. Así que volví a intentar desmarcarme por el flanco con la técnica del «si no funciona no me sirve para nada» pero, no hizo mella en él. Así que 30 castañas me costó el trasto pero, tenía claro que me lo tenía que llevar a casa. Como esos cacharros que suelo enseñar del típico «Made in Hong Kong» de los 70, los cachivaches técnicos de esa época me pueden. Me tienen indefenso. total, que «pa la saka».

Una vez en casa…¡Uy! Perdón. Si eso se lo muestro para que vean de que estoy hablando. Es que me enrollo me enrollo y…¡La edad, supongo!

Pues, aquí lo tienen. Se trata, como el título bien indica, de una radio Inter Hemisfon TRP-408, también conocida por estos lares como la «radio bolso»

Esta famosa radio de la cultura pop de principios de los 70 fue diseñada por el nipón Daisuke Kajiwara y fabricada por National Panasonic en 1972, bajo el nombre de Modelo R-72.

En nuestro país sería Inter Electrónica S.A. (Inter-Grundig) quien se ocuparía de su fabricación, ubicada en Barcelona, bajo el nombre de Inter Hemisfon TRP-408 en 1973, convirtiéndose de inmediato en una icono pop de la época.

También Citizen fabricó su versión durante la época.

Como en el propio aparato indica, se trata de una radio con solo una banda, la OM (Onda Media). La que nosotros conocemos como AM (Amplitud modulada), abarcando desde los 530 a los 1605 kHz (570-188m).

Hoy no es una banda demasiado usada pero, por aquel entoces era la banda donde habían una infinidad de emisoras. Era la banda de las típicas radios a transistores pequeñas con las que nuestros abuelos y padres escuchaban los partidos de futbol de los domingos, llevándolas en el bolsillo del pantalón o en el de la camisa. Otros, se lo llevaban a su lugar de trabajo para estar informados de lo que pasaba en el mundo pues, la mayoría de sintonías eran de información, ya fuera de noticias o de programas monotemáticos.

Esto que tienen en esta fotografía de más abajo es el dial. Cuando vamos girando esa rueda vamos cambiando la frecuencia de recepción y sintonizando las distintas emisoras. En mi casa, solo soy capaz de sintonizar una o dos pero, es que aquí tenemos muchos problemas para la correcta recepción de emisoras.

Hoy, casi todo el peso de la programación de la radio está soportada por la banda FM (Frecuendia Modulada) y casi nadie escucha ya la OM o la OC (Onda Corta). La razón es muy sencilla, la banda FM permite transmitir en sonido estereofónico, lo que la hace ideal para las emisoras donde la progamación se basa en la emisión de música. Esto, ahora puede parecer una tontería pero, entonces los aparatos de radio que podían recibir la FM en estéreo eran caros y, por ende, escasos. ¿Quiere decir esto que no habían emisoras en FM o que no habían radios con las dos bandas? No. Pero, esas radios eran de un tamaño mayor que los «transistores» y se solían tener en casa. Digamos que no eran «portátiles» como las que solo tenían una banda.

Alguno dirá que esta radio que presentamos tampoco es muy portátil pero, hemos de entender que a principios de los años 70 empezábamos a darle cierto valor al diseño y a la estética, por encima de la funcionalidad. Este es un caso típico de lo que digo pues, el 90% del artículo es diseño. No obstante, también es verdad, que en nuestros días, su funcionalidad se ha perdido del todo, dejando a la pura estética del Pop Art su existencia. Daisuke Kajiwara, su diseñador, a pasado a la historia como un icónico referente del mencionado Pop Art de la primera mitad de la década de los 70 del pasado siglo.

Bueno. Ya lo han visto por fuera. Ya podemos seguir con lo que decía al principio.

Al llegar a casa era prioritario averiguar si el cacharro funcionaba. No le encontré ninguna tapa extraible que me llevara a la ubicación de las pilas, así que empecé a estudiar la radio por fuera. Esto es importante, de cada hora de trabajo empleo 45 minutos en observar para solo meter las manos el último cuarto de hora, sabiendo que no voy a romper o a estropear nada.

Encontré las ranuras de desacople de las tapas. Aunque lo normal es hacer palanca con un destornillador o un cuchillo, todos sabemos que usando ese tipo de herramientas vamos a marcar y a estropear el plástico. Para estos menesteres yo uso una moneda del tamaño idóneo para la ranura, de este modo me evito la culpabilidad de no haber actuado bien y no haber actuado de forma que no se vean marcas en un artículo de esta antigüedad. Ustedes mismos.

Una de las cosas que más me gustan de esa época es que quien la caga es porque no se fija. Fíjense en que en la propia tapa nos indica como se abre, señalando la ranura que hay entre el cuerpo de la radio y la tapa.

¿Ven que en la parte ancha, a la izquierda, abajo, hay una flechita en el plástico? Pues, bien. Nos indica el sentido del giro de las dos parte de la radio para que no lo hagamos al revés y nos la carguemos. Me encanta. Estaban en todo.

En este caso es la tapa que nos da acceso a las pilas. En la parte interna de la tapa nos encontramos una chapita metálica.

Y una espuma que nos servirá para mantener el portapilas en su sitio y que no se vaya meneando cuando nos llevemos la radio de «fiestuki»

Tenemos en la plaquita el modelo, voltaje, número de serie, número de transistores que lleva el circuito, la inscripción conforme se ha pagado el impuesto correspondiente, luego volvemos sobre eso y el nombre del fabricante. Más abajo, en el plástico, nos informa de que sin esa plaquita el aparato pierde su garantía.

¿Qué coño es eso del Impuesto sobre lujo permanente?

Copio directamente de Wikipedia:

El Impuesto sobre el lujo fue un impuesto de naturaleza indirecta existente en España, que fue derogado el 1 de enero de 1986, como consecuencia de la entrada en vigor del I.V.A. y la entrada de España en la Unión Europea.

El impuesto, como quedó configurado a partir de 1957, era un tributo de carácter indirecto, sobre el consumo, que gravaba las manifestaciones consideradas suntuarias. El artículo 79 de la Ley de Reforma Tributaria de 1957 consideraba lujo: «la adquisición o disfrute de bienes superfluos o que representen mero adorno, ostentación o regalo, así como aquellos servicios que tengan el mismo carácter o supongan una comodidad manifiestamente superior a la normal».

¿Cómo ha cambiado el cuento, eh?

Si bien, como he dicho, esas ranuras están en ambos lados de la radio, en la tapa que cubre el circuito no tenemos ninguna indicación al respecto. Esto se debe a que esta tapa no hay que abrirla para nada cuando se hace un uso normal del aparato pero, para acceder a los componentes de la radio para su reparación tenemos que quitarla de igual modo que la que nos da acceso a las pilas. Por eso, esta ranura, está siempre en mejor estado que la otra pues, no suele se necesario abrirla.

Aquí tenemos un visión global de las entrañas de la radio de Daisuke Kajiwara. Como puede apreciarse es una radio de lo más simple, a pesar de su diseño. De hecho, los minitransistores de bolsillo de la época llevaban exactamente los mismos elementos que esta radio pero, más comprimidos en menos espacio y procurando miniaturizarlos al máximo, por lo que podemos decir que en este aparato está todo más bien holgado.

Como decía hace rato, lo primero que hice al llegar a casa fue probar la radio. Al abrir la tapa de las pilas, enseguida me di cuenta de que no funcionaría. Los cables que iban al portapilas estaban desoldados de sus contactos. Así que el portapilas estaba suelto. Le puse las tres pilas AA que requiere para su funcionamiento, probé con un tester los contactos hasta dar con la polaridad correcta y con los dos que daban la tensión de 4,5v. Pero, en lugar de soldar los cables, el rojo al positivo y el negro al negativo, los pelé y los metí por el agujero que comunicaba con las bornas de las pilas que les correspondían, de forma que al presionar la pila sobre el muelle (para el negativo) o sobre el contacto (para el positivo) se cerrara el circuito eléctrico. ¡Ya está! Es todo lo que tuve que hacerle para que funcionara correctamente.

Hablemos ahora del portapilas.

Pues, ya lo ven. Como he dicho antes, estaban en todo. Se molestaron en poner una etiqueta en el interior de la radio indicando como hemos de poner de forma correcta el portapilas.

Y a este, le añadieron «el punto rojo», lo que viene siendo una pequeña pegatina redonda de color rojo, como las que les ponen ahora a los críos en la guardería cuando se portan mal. Por alguna extraña razón, el fabricante tenía la impresión de que esas pegatinas deben de ser eternas pero, sabiendo que antes la fabricación de artículos era para que duraran el máximo tiempo posible, no descarto de que incluso la fabricación de las pegatinas fuera exponencialmente superior a la actual. Yo, sinceramente, cuando leí la etiqueta y me puse a buscar el punto rojo, me esperaba encontrar algún tipo de saliente o hueco en el plástico del portapilas pintado de rojo, lo cual me parecería mucho más duradero que una simpre pegatina de papel rojo pero, teniendo en cuenta de que desde el año 1973 hasta 2023 han pasado 50 años y la pegatina sigue roja y en su sitio achanto la mui y hago mutis por el foro.

Ya sabemos en que posición hemos de insertar el portapilas en su sitio pero, no vale de cualquier manera. En la parte donde encontramos la salida del cable negativo hallamos un pequeño nervio de plástico que tenemos que dejar encajado en una ranura hecha expresamente para ello en la base de la radio.

En el otro semicuerpo de la radio, encontramos la circuitería electrónica que hace posible el milagro.

Ya solo quedaba cerrarlo todo y probar su correcto funcionamiento. Y así lo hice. La encendí y el altavoz empezó a gruñir, fui moviendo en dial hasta que encontré una emisora de habla española donde estaban retransmitiendo un partido de futbol del Rayo Vallecano, se me iluminó la cara, no por el partido, claro, si no porque la radio funciona. No pude sintonizar ninguna otra señal pero, es que además de que no se si hay muchas emisoras emitiendo en esta banda, donde vivo tenemos muchos problemas para recibir correctamente las ondas hezianas, esto ya lo sufrí en mi época de radioaficionado y lo sigo sufriendo con mi sintonizador HI-FI de mi equipo de música analógico (¿o igual se creen que escucho música en mp3?).

La cuestión es que la radio mola mucho, decora más y es otro trasto raro de mi colección de cosas de mi infancia. Un saludo y muchas gracias.

Sergi
Author: Sergi

1 thought on “Inter Hemisfon TRP-408 (1973)

  1. Hola Sergi:
    Gran artículo sobre un objeto que, personalmente, desconocía por completo.
    Está en muy buen estado y es una pieza muy decorativa que seguramente será buscada por más de un aficionado a esas cosas y gente como tú, que sigue valorando lo bien hecho y lo que nos acompañó en nuestros años de infancia y juventud.
    Gracias.

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